LOS OCÉANOS EN EL SONIDO

Oceans between SoundEthernet Orchestra | Oceans Between Sound | PUEBLO NUEVO
ARTISTA: Ethernet Orchestra.
WEB: Ethernet Orchestra
OBRA: OCEANS BETWEEN SOUND.
PLUS: No.
FORMATO: Digital.
SELLO: Pueblo Nuevo
RELEASE: Marzo/2020.
PAÍS: Chile/Mundial.

OCEANS BETWEEN SOUND es un disco eterno. Asusta cuando uno lo elije para escuchar. Es doble, son aproximadamente 135 minutos de música, no por este dato vamos a desanimarnos. Su escucha, es excelente.

Cuando uno decide compartir las experiencias de la improvisación libre, muchas de ellas nos recuerdan sesiones de free jazz, otras de electrónica rabiosa o de ruidismo intenso. En cambio, este trabajo está impregnado de prácticamente todo ello, desde la improvisación, pero con un profundo trabajo sonoro. Un cuidado trabajo por las sesiones de registro y ese colaborativo espíritu que profesa este género.

Fue editado por el sello chileno Pueblo Nuevo y tanto su escucha virtual como su descarga, se pueden encontrar en la “casa” de Mika Martini, quien lleva desde hace años editando material de todo tipo vinculado a éstos géneros.

Volvamos a este disco.

Como mencioné previamente, son más de 2 horas de música, son sesiones de improvisación, estas se dieron a través de conciertos, emisiones de radio, jams a lo largo de todo el mundo, o de algunas partes al menos.

Todos los tracks superan los 4 minutos y pueden llegar a los 15. Pero no les miento si les digo que su escucha es como navegar tranquilos mares o meterse en las frías costas del Pacífico.

Roger Mills nos cuenta precisamente sobre este trabajo discográfico monumental, realizado con puro espíritu colaborativo.

OCEANS BETWEEN SOUND es una selección de improvisaciones en línea en vivo del Ensamble musical, “Ethernet Orchestra”. El álbum se grabó durante actuaciones en sitios específicos y sesiones de jam online entre 2015-2019. Cuenta con músicos de una amplia gama de culturas, actuando a través de zonas horarias internacionales y diversas ubicaciones en Brasil, Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Alemania y Australia. La música se inspira en la idea del flujo y reflujo de los datos de la red en Internet, como una metáfora de los océanos y vías fluviales del mundo que separan a los miembros del conjunto y sus vidas geográficamente dispersas.

Algo que los oyentes notarán sobre las grabaciones es cómo se ven afectados por la materialidad del medio musical en red. El sonido musical improvisado viaja a través de múltiples redes, computadoras, procesos de señal y está sujeto a una variedad de condiciones operativas, latencia, velocidades, compresión y fluctuación. Estas condiciones se imprimen en el sonido como un parámetro estético dentro de la música, más bien como el crepitar de un viejo LP. Estas cualidades sonoras también son un testimonio de la increíble hazaña de los músicos que actúan en tiempo real a través de miles de kilómetros.

 Ethernet Orchestra | Oceans Between SoundEthernet Orchestra | Oceans Between Sound – Roger Mills, Chris Vine. Performance at University of Applied Sciences, Kaiserslautern, Germany, April 2019.

¿Cómo fue el proceso de composición?

Las grabaciones en el álbum son el registro de jam sessions de improvisación libre vía internet. Este proceso es surge del corte de actuaciones improvisadas para luego, poder hacer foco en viñetas más pequeñas en la interacción musical. Esta técnica tiene una larga historia y probablemente fue mejor ilustrada en la década de 1970 con la producción de Teo Macero en ese disco seminal llamado Bitches Brew de Miles Davis. También es usado en una variedad de medios creativos. La artista Patsy Farrar, quien creó la portada del álbum, también usa esta técnica en pintura y dibujo.

El aspecto más importante para mí es preservar la autenticidad de la interpretación original y al mismo tiempo reconocer que los registros de improvisaciones nunca vuelven a presentar realmente la esencia con la que fueron interpretados originalmente. Además, hay características interactivas cruciales dentro de cualquier improvisación que no se pueden experimentar a partir de una grabación. Dicho esto, como intérprete, a menudo es bastante instructivo escuchar de nuevo la improvisación y escuchar cosas que quizás te hayas perdido en ese momento. En el contexto de la tele-improvisación, los artistas desplazados geográficamente no comparten el mismo espacio acústico, por lo que existen diferentes desafíos interactivos. Es por eso que la improvisación se presta tan bien al medio telemático. Los improvisadores son naturalmente expertos en responder a los cambios espontáneos en la interacción musical, y eso también se aplica a los aspectos técnicos que la red te arroja; latencia, ajustes repentinos en la velocidad, compresión o incluso el bloqueo del software.

¿Cuál fue el motor que desencadenó la historia de este proyecto?

Vengo trabajando con sonido y música online desde finales de la década de 1990 y participé en las etapas beta de una variedad de plataformas de audio en red. Por aquel entonces, solo podíamos transmitir señales midi o mezclar archivos mp3, pero a medida que aumentaba la velocidad de la red, la transmisión de audio en tiempo real transformaba lo que podías lograr. También me di cuenta de que estaba más interesado en cómo los artistas en línea negociaron la experiencia de reproducción distribuida en la creación de música en red, en lugar de como interactuar con una interfaz. También quedó claro que, a pesar de que Internet conectaba muchas culturas del mundo, la mayoría de las colaboraciones en línea se realizaban entre músicos de América del Norte y Europa. Los estilos occidentales como el blues, jazz, rock, música electrónica y electroacústica dominaron el panorama musical online.

En este contexto, el ímpetu de trabajar con músicos de diferentes culturas llevó a la fundación de la Ethernet Orchestra, a través de un llamado a improvisadores en las listas de medios, y de boca en boca. Posteriormente se ha convertido en un círculo de músicos talentosos de Australia, Malasia, China, Mongolia, Irán, Reino Unido, Francia, Alemania y Estados Unidos. Actuamos ante audiencias en línea y en espacios físicos, transmisiones de radio, así como en contextos educativos.

Debo señalar que solo utilizamos las redes públicas para llevar a cabo. Hay mucha investigación académica innovadora que utiliza redes de alta velocidad, pero no quería restringir nuestro acceso a grandes músicos fuera de la academia. También utilizamos una variedad de interfaces, en particular, SoundJack, que brinda la oportunidad de que los artistas intérpretes o ejecutantes de hasta 4 ubicaciones se presenten juntos.

¿Qué te enseñó este trabajo / álbum?

Una característica interesante que surgió de este álbum y nuestro trabajo anterior es cómo los artistas usan cualidades significativas en las voces musicales, para interactuar y responderse entre sí. Ya sea que un intérprete toque trompeta, guitarra, tambor persa o violín mongol, todos estos instrumentos tienen modos expresivos que representan algún significado musical. Por ejemplo, un intérprete puede usar un timbre o densidad particular en el sonido para aumentar la sensación de movimiento, expectativa o compulsión en la música. Cuando la combinación de las cualidades del sonido cambia, también lo hace la interacción musical y la interpretación resultante. Así es como los músicos en línea perciben las intenciones de otros intérpretes y también los cambios causales en el sonido de sus respuestas musicales.

Muchos de los artistas también utilizaron técnicas instrumentales extendidas, como la boca, los labios, la respiración o el procesamiento electrónico, para expresar el significado extra musical. Estas técnicas también pueden ser parte de su lenguaje musical cultural y diseñadas para transmitir un significado social, encarnado en el sonido. En una sesión de jam en línea multi idiomática, el significado cultural de estas cualidades de sonido puede no ser familiar para todos los artistas. Sin embargo, son estas cualidades de sonido incorporadas, como el timbre, el ataque, la duración, el tempo, las que siguen siendo significativas y afectivas para la interpretación del sonido distribuido por parte de los artistas. Los músicos desplazados geográficamente dependen de los signos en las cualidades del sonido para mediar su interacción y desarrollar habilidades de escucha críticas para permitir una mayor participación interactiva. Discuto muchas de estas cosas en mi libro Tele-Improvisation: Intercultural Interaction in the Online Global Music Jam Session publicado el año pasado por Springer.

Curiosamente, el enfoque en el trabajo remoto y a distancia debido a la pandemia de COVID-19 ha creado un gran interés en la educación online. En el libro, sostengo que la creación de música en red ya debería ser parte de la formación de un músico, particularmente en el nivel terciario. Compositores internacionales, diseñadores de sonido y músicos han estado trabajando durante algún tiempo con profesionales geográficamente dispersos en la producción de música y sonido para películas o en el diseño de sonido para juegos de alta gama. ¡Parece que la pandemia obligará a las instituciones a tomar esto muy en serio!

Más allá de pensar en el cuento moral que puede ser la coyuntura atravesada, este trabajo sonoro nos deja una diversa cantidad de sonidos disfrutables casi de un solo tirón, de una sola vez.
Por otra parte, podríamos acordar tácitamente también con Roger sobre las cuestiones de la educación musical, o en general, el trabajo de freelance o precisamente el actual, el teletrabajo, muy de moda en esta época de pandemias. Podemos y no estar de acuerdo y debatir largas horas. Algo si es concreto y es real, y es que esta coyuntura sociopolítica traerá profundización en muchos aspectos que ya nos habitan de por sí. Si los tipos de precarización en todos los órdenes laborales abundan y salen a relucir sus miserias en estos tiempos, lugares como la música experimental, la improvisación libre, ruidismo, arte sonoro, las electrónicas, en síntesis, las disciplinas más “bordes”, se las ingenian desde hace decenios para mostrar, difundir, academizar en un sentido idóneo, todo lo que hay para dar, donde en situaciones de crisis muestran ideas brillantes, que ya estaban allí desde hace tiempo siendo vanguardia. Ni hablar de los oficios vinculados al sonido.
Parece que la pandemia realmente NOS obligará a tomar esto muy en serio.

AUTOR: Franco Falistoco A.
CONTACTO: franco.falistoco [@] elruidoeselmensaje.com

THE OCEANS IN SOUND

OCEANS BETWEEN SOUND is a timeless record. It’s scary when you choose to listen to it. It is double, it is approximately 135 minutes of music, not for this fact we are going to be discouraged. Your listening, is excellent.

ARTIST: Ethernet Orchestra.
WEB: Ethernet Orchestra
WORK:OCEANS BETWEEN SOUND.
PLUS: No.
FORMAT: Digital.
LABEL: Pueblo Nuevo
RELEASE: March/2020.
COUNTRY: Chile/Worldwide

When one decides to share the experiences of free improvisation, many of them remind us of free jazz sessions, others of rabid electronics or intense noise. However, this work is impregnated with practically all of this, from improvisation, but with a profound sound work. A careful work for the recording sessions and that collaborative spirit that this genre professes.

It was edited by the Chilean label Pueblo Nuevo and both its virtual listening and downloading can be found in the “house” of Mika Martini, who has been editing material of all kinds related to these genres for years.

Let’s go back to this album.
As I mentioned previously, it is more than 2 hours of music, they are improvisation sessions, these were given through concerts, radio broadcasts, jams all over the world, or at least some parts of it.

All the tracks are over 4 minutes long and can reach 15 minutes. But I’m not lying if I tell you that listening to them is like sailing the calm seas or getting into the cold coasts of the Pacific.
Roger Mills tells us precisely about this monumental record, made with pure collaborative spirit.

Oceans between Sound is a selection of live online improvisations by the Internet music ensemble, Ethernet Orchestra. The album was recorded during located venue performances and online jam sessions between 2015-2019. It features musicians from a diverse range of cultures, performing across international time-zones and locations in Brazil, the US, Canada, UK, Germany, and Australia. The music takes inspiration from the idea of the ebb and flow of network data around the Internet, as a metaphor for the world’s oceans and waterways separating the members of the ensemble, and their geographically dispersed lives.

One thing that listeners may notice about the recordings is how they are impacted by the materiality of networked music medium. Improvised musical sound travels through multiple networks, computers, signal processes, and is subject to a variety of operational conditions, latency, speeds, compression, and jitter. These conditions imprint themselves on the sound as an aesthetic parameter within the music, rather like the crackle of an old LP. These sonic qualities are also a testament to the incredible feat of musicians performing in real-time across thousands of kilometres.

How was the process of composition OCEANS BETWEEN SOUND?

The recordings on the album are edits of freely improvised performances and online jam sessions. This process is one of cropping sections of improvised performances to focus on smaller vignettes of engaging musical interaction. This technique has a long history and was probably best illustrated in the 1970s with Teo Macero’s production on Miles Davis’ seminal album Bitches Brew. It is also used in a range of creative media. Artist Patsy Farrar, who created the sleeve artwork for the album, also uses this technique with her painting and drawing.

The most important aspect for me is to preserve the authenticity of the original performance while acknowledging that recordings of improvisations can never truly re-present the essence of the original performance. There are also crucial interactive characteristics within any improvisation that cannot be experienced from a recording. That said, as a performer, it is often quite instructional to listen back to improvisation, and hear things that you might have missed at the time. In the context of tele-improvisation, geographically displaced performers do not share the same acoustic space, so there are different interactive challenges. That is why improvisation lends itself so well to the telematic medium. Improvisers are naturally adept at responding to spontaneous changes in musical interaction, and that also applies to the technical aspects that the network throws at you; network latency, sudden adjustments in speed or compression, or the software crashing.

What was the engine that triggered the history of this project?

I’ve been working with networked sound and music since the late 1990s and was involved in the beta stages of a variety of network audio platforms. Back then, we were only able to stream midi signals or mix mp3 files, but as network speeds increased, the streaming of real-time audio transformed what could be achieved. I also realized that I was more interested in how online performers negotiated the distributed playing experience in networked music making, rather than, how they interacted with an interface. It also became clear that despite the Internet connecting many world cultures, the majority of online collaborations were taking place between musicians in North American and Europe. Western styles of blues, jazz, rock, electronic, and electro-acoustic music dominated the networked music landscape.

Against this backdrop, the impetus to work with musicians of different cultures led to the foundation of Ethernet Orchestra, through a call for improvisers on media lists, and via word of mouth. It has subsequently developed into a circle of talented musicians from Australia, Malaysia, China, Mongolia, Iran, the UK, France, Germany, and USA. We perform to audiences online and in physical spaces, radio broadcasts, as well as in educational contexts.

I should point out that we only use public networks to perform through. There is a lot of innovative academic research using high-speed networks, but I didn’t want to restrict our access to great musicians outside of academe. We also use a range of interfaces, in particular, SoundJack, which provides the opportunity for performers in up to 4 locations to perform together.

What did this work/album teach you?

An interesting feature that emerged from this album and our previous work is how performers use significant qualities in musical voices, to interact and respond to each other. Whether a performer plays trumpet, guitar, Persian tambour, or Mongolian horse fiddle, all of these instruments have expressive modes that signify musical meaning of some form. For example, a performer may use a particular timbre or density in sound to increase a sense of movement, expectation, or compulsion in the music. When the combination of sound qualities change, so does the musical interaction and resulting performance. This is how online musicians perceive the intentions of other performers, as well as causative changes in sound from their musical responses.

Many of the performers also used extended instrumental techniques, such as mouth, lip, breath, or electronic processing, to express extra-musical meaning. These techniques may also be part of their cultural musical idiom and designed to convey social meaning, embodied in the sound. In a multi-idiomatic online jam session, the cultural significance of these sound qualities may not be familiar to all performers. However, it is these embodied sound qualities, such as timbre, attack, duration, tempo that remain significant, and affective to performers’ interpretation of distributed sound. Geographically displaced musicians rely on signs in sound qualities to mediate their interaction and develop critical listening skills to enable greater interactive engagement. I discuss a lot of these things in my book Tele-Improvisation: Intercultural Interaction in the Online Global Music Jam Session published last year by Springer.

Interestingly, the focus on remote and distance work due to the COVID 19 pandemic has created a lot of interest in moving education online. In the book, I argue that networked music-making should already be part of a musician’s training, particularly at the tertiary level. International composers, sound designers, and musicians have, for some time, been working with geographically dispersed professionals in the production of high-end film music and sound for games. It seems the pandemic may force some institutions to take this more seriously!

Beyond thinking about the moral tale that can be the juncture crossed, this sound work leaves us a diverse amount of sounds enjoyable almost at once, in one go.
On the other hand, we could also tacitly agree with Roger on the issues of music education, or in general, freelance work or precisely the current one, teleworking, which is very fashionable in these times of pandemics. We can agree and disagree and debate for long hours. Something if it is concrete and real, and it is that this socio-political situation will bring deepening in many aspects that already inhabit us. If the types of precarization in all labor orders abound and their miseries come to light in these times, places like experimental music, free improvisation, noise, sound art, electronics, in summary, the most “borderline” disciplines, have managed for decades to show, disseminate, academize in an ideal sense, all that there is to give, where in crisis situations show brilliant ideas, which were already there for some time being avant-garde. Not to mention the professions linked to sound.
It seems that the pandemic will really force us to take this very seriously.

AUTHOR: Franco Falistoco A.
CONTACT: franco.falistoco [@] elruidoeselmensaje.com