Eclipse

4/02/2018
Eclipse



En Febrero de 1995, con Sebastian, un amigo del momento, nos fuimos de mochileros a Capilla del Monte, en Córdoba. Muy asi alocados los pibes, con ganas implicitas de fomar porro y pasar unos buenos días. Me había pegado la del punki hippy.
Sebastián se había vuelto artesano, era bastante bueno para la edad que tenia, con eso, nos fuimos para allá. Nos llevó un tío hasta la ciudad de Córdoba en su camión y de Córdoba, desde su terminal, nos tomamos un micro hasta Capilla donde nos fuimos a un lugar que le dicen El Faldeo.
Ahi pase 5 días, en carpa, paseando por ese pueblito, mirando, escuchando algunas historias que hoy no pasarian el filtro de lo politicamente correcto ni enmascarando con 150 capas de photoshop.
Había decidido volver a Córdoba, ahí quería encontrarme con un amigo de aventuras de la secundaria, Pablo. Lo único que sabia era que vivía en la calle Deán Funes al 4900, en una esquina.
Llegado a Córdoba, fui hasta la casa, avisandole por teléfono publico, que me esperara n algun lugar donde lo viera, así no me perdía, sin mapa del ACA de Córdoba y menos Google maps, me fui caminando una distancia sideral desd la Terminal hasta su casa, le tenía mas miedo al micro que a meterme en cualquier cualquier calle y perderme, algo que se ha vuelto habitual en mi cotidiano.
Llegué a Deán funes, Pablo estaba en la esquina de su casa esperando, nos abrazamos e hicimos lo que hicimos siempre, sentarnos a fumar y conversar, contarnos de nuestras vidas en ese año que no nos habíamos visto. Sin mas redes sociales que las cartas manuscritas enviadas por correo, con mucha suerte, una vez cada 4 o 5 meses.
Se hizo la noche y despues de escuchar un cassette de Ramones como 10 veces, charlabamos de los discos que habia comprado en Córdoba, antes de irnos a Capilla del Monte, después de patear la peatonal un rato y donde hay disquería, el cuerpo se mueve solo.
Un Grandes Exitos de Hendrix, La Biblia de Vox Dei, Brother in Arms de Dire Straits y Couldn’t Stand the Weather del gran Steve Ray V. que se sumaban a Fiebre de Sumo, El Delicado sonido del Trueno y Pulse de Pink Floyd, un concierto pirata de U2, otro igual de Sting y otro de Carlos Santana que venían en latitas muy paquetas.
La noche se hizo mas de noche y pusimos la radio, estabamos en su habitación echados con algunos de sus amigos del barrio mientras buscabamos la Rock & Pop de Córdoba, la sintonizamos y escuchamos un programa de Blues que sonaba en ese momento, yo solo escuchaba la voz del locutor y el trabajo del operado, como mezclaba, como enganchaba, si subia bien o no la cortina, si dejaba el mic de aire abierto o no, etc.
Decidimos pedir un tema, Pablo se encargó y preguntó mientras llamaba, ¿al final qué le pedimos?
En un grito sin dudar le contesté, ECLIPSE de Floyd.
Corta y se reintegra a la charla mientras dudabamos que ponga al aire nuestro pedido, mas si quedaban 3 minutos de programa.
De golpe hacemos silencio, el tema que sonaba, un blues con demasiado wisky y voz tan aguardentosa que dejaría a Tom Waits sin trabajo y con sindrome de pentagrama en blanco por varias vidas, llegaba a su fin, hay un bache de milesimas de segundos y el operador le da aire al conductor del programa, habla, nos cuenta que es lo que estabamos escuchando y comienza a despedirse del programa, queda un minuto ya y de nuevo, hay un bache. El conductor retoma el aire con estas palabras:
“Y como todo no termina nunca como empieza, nos vamos con Eclipse, de Pink Floyd, pedido por nuestro amigo viajero, que anda de paseo por la casa de Pablo”.
Es al día de hoy, que Eclipse esta clavada en esa Imagen Sonora, iminandome al conductor elaborar esas frases, siendo complice con Pablo en esa muestra de afecto y camardería, sabiendo lo importante de los codigos y de los vinculos creados en períodos de formación y volantazos que uno debe pegar en su vida.
Aún no olvido ese fin de semana, donde hubo mas aventuras aún, ligadas a los Pistols, a mas Ramones, a Bon Jovi, a Nirvana, pero esa noche fue la del ECLIPSE.