Y todo eso es ahora/and all that is now
Y todo eso se fue/And all that is gone
Y todo lo que está por venir/And all that’s to come

Iglesia de Capilla del Monte


En Febrero de 1995, con Sebastián, un amigo del momento, nos fuimos de mochileros a Capilla del Monte, en Córdoba. Muy así alocados los pibes, con ganas implícitas de fumar porro y pasar unos buenos días. Me había pegado la del punky hippie.

Sebastián se había vuelto artesano, era bastante bueno para la edad que tenía, con eso, nos fuimos para allá. Nos llevó un tío hasta la ciudad de Córdoba en su camión y la terminal, nos tomamos un micro hasta Capilla donde nos fuimos a un lugar que le dicen El Faldeo.
Ahí pasé 5 días en carpa, paseando por ese pueblito, mirando, escuchando algunas historias que hoy no pasarían el filtro de lo políticamente correcto ni enmascarando con 150 capas de photoshop.

Había decidido volver a Córdoba, ahí quería encontrarme con un amigo de aventuras de la secundaria, Pablo. Lo único que sabía era que vivía en la calle Deán Funes al 4900, en una esquina.

Llegado a Córdoba, fui hasta la casa, avisándole por teléfono público, que me esperara en algún lugar donde lo viera, así no me perdía, sin mapa del ACA de Córdoba y menos Google maps, me fui caminando una distancia sideral desde la Terminal hasta su casa, le tenía mas miedo al micro que a meterme en cualquier calle y perderme, algo que se ha vuelto habitual en mi cotidiano.

Llegué a Deán Funes, Pablo estaba en la esquina de su casa esperando, nos abrazamos e hicimos lo que hicimos siempre, sentarnos a fumar y conversar, contarnos de nuestras vidas en ese año que no nos habíamos visto. Sin mas redes sociales que las cartas manuscritas enviadas por correo, con mucha suerte, una vez cada 4 o 5 meses.

Se hizo la noche y después de escuchar un cassette de Ramones como 10 veces, charlábamos de los discos que había comprado en Córdoba, antes de irnos a Capilla del Monte, después de patear la peatonal un rato, y donde hay disquerías, el cuerpo se mueve solo.
Un Grandes Éxitos de Hendrix, La Biblia de Vox Dei, Brother in Arms de Dire Straits y Couldn’t Stand the Weather del gran Steve Ray V. que se sumaban a Fiebre de Sumo, El Delicado Sonido del Trueno y Pulse de Pink Floyd, un concierto pirata de U2, otro igual de Sting y otro de Carlos Santana que venían en latitas muy paquetas.

La noche se hizo más de noche y pusimos la radio, estábamos en su habitación echados con algunos de sus amigos del barrio mientras buscábamos la Rock & Pop de Córdoba, la sintonizamos y escuchamos un programa de Blues que sonaba en ese momento, yo solo escuchaba la voz del locutor y el trabajo del operador, como mezclaba, como enganchaba, si subía bien o no la cortina, si dejaba el mic de aire abierto, etc.

Decidimos pedir un tema, Pablo se encargó y preguntó mientras llamaba, ¿al final qué pedimos?
En un grito sin dudar le contesté, ECLIPSE de Floyd.
Corta y se reintegra a la charla mientras dudabamos que ponga al aire nuestro pedido, mas si quedaban 3 minutos de programa.

De golpe hacemos silencio, el tema que sonaba, un blues con demasiado whisky y voz tan aguardentosa que dejaría a Tom Waits sin trabajo y con síndrome de pentagrama en blanco por varias vidas, llegaba a su fin, hay un bache de milésimas de segundos y el operador le da aire al conductor que nos cuenta lo que estábamos escuchando. Comienza a despedir el programa, queda un minuto ya y de nuevo, hay un bache. El conductor retoma el aire con estas palabras:
“Y como todo no termina nunca como empieza, nos vamos esta noche con Eclipse, de Pink Floyd, pedido por nuestro amigo viajero, que anda de paseo por la casa de Pablo”.

Y todo eso es Ahora

Es al día de hoy, que Eclipse está clavada en esa Imagen Sonora, iluminando al conductor elaborar esas frases, siendo cómplice con Pablo en esa muestra de afecto y camaradería, sabiendo lo importante de los códigos y de los vínculos creados en períodos de formación y volantazos que uno debe pegar en su vida.

Aún no olvido ese fin de semana, donde hubo más aventuras aún, ligadas a los Pistols, a más Ramones, a Bon Jovi, a Nirvana, pero esa noche fue la del ECLIPSE hasta muy, muy entrada la madrugada.

PS: Si alguien conoce al conductor del programa de Blues que iba en verano, por el ’95, en Rock & POP Córdoba, precisamente sábados de madrugada, que pase el contacto.